domingo, 20 de septiembre de 2009

¿Control o aumento de la natalidad con el artículo 30?

Por: / Lic. Luis Ma. Ruiz Pou


La planificación Natural de la Familia es la regulación de la concepción humana a base de limitar el acto conyugal al período infértil del ciclo femenino. Esta práctica se fundamenta en el hecho de que el período de la ovulación femenina se puede determinar con gran precisión. La Planificación Natural de la Familia es moralmente permisible cuando hay motivos válidos.

Recuerdo que para la década del 70, en nuestro país se creó una ONG que recibió el nombre de “Fundación Ford”, cuya finalidad era controlar la natalidad en la clase media baja a través del programa “Planificación Familiar”. Para tal fin, se montó una superestructura para controlar la procreación, facilitándoles a las mujeres todos los tipos de anticonceptivos: desde las pastillas hasta el famoso “aparatico o DIU”.

En aquella ocasión, mi reacción fue, que eso era parte de un proyecto político ideado por el alemán de descendencia judía Heinz Alfred Kissinger que es su nombre original, mejor conocido en el mundillo político como “Henry”. Era un anticomunista rabioso que emigró hacia los Estados Unidos cuando tenía 5 años de edad.

Kinssinger en venganza por la muerte de su padre que había sido eliminado por las tropas hitlerianas, juró desaparecer todo aquello que le oliera a comunismo. Así las cosas, siendo asistente especial de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford para asuntos exteriores, pusieron en marcha con el apoyo de gobiernos entreguistas de casi todos los países de América Latina, el plan “Ford”, para controlar la natalidad y al mismo tiempo, eliminar la juventud con pensamientos revolucionarios, calificados como “marxismo-leninismo”.

Mientras se controlaba la natalidad (menos parición) se iba eliminando la juventud, lo que te indicaba que al cabo de 20 o 25 años, la población estaría compuesta mayormente por personas de la tercera edad y la generación producto del plan, corromperla mediante el suministro de estupefacientes y una campaña con propensión al consumo (modas) que lo harían competir entre sí; es decir, crearle “presión social y de grupo”.

Alienada la nueva generación, los gobiernos lacayos, comprometidos y corrompidos por el imperialismo, no tendrían ningún tipo de oposición, ya que no existirían los famosos jóvenes líderes “fogosos” revolucionarios, que luchan por la igualdad de clase.

Hoy, vemos como la Iglesia Católica Apostólica y Romana, ha estado perdiendo feligreses por su intromisión en asuntos que no le competen; además no hacen el trabajo de evangelización en los sectores más necesitados; -en término comercial, están bajando el inventario- necesitan reponerlo y aumentarlo, ya que la competencia le ha estado quitando clientes, porque ofrece un servicio mejor y más sincero.

Para eso, se necesitaba de algún plan o proyecto tendente a aumentar la población; por lo que es necesario aumentar la maternidad en grandes proporciones, principalmente en la clase media baja, susceptible de ser hechizada.

Determinado el plan, aprovecharon el proyecto de la Nueva Constitución para insertar de forma disimulada, la “prohibición del aborto”, bajo el sofisma de que la vida nace desde la concepción; es decir, que una vez terminada una eyaculación, inmediatamente comienza la vida para un ser que no se ha comenzado a formar y que no se conoce como se desarrollará.

Para justificar sus pretensiones, la iglesia Católica adoptó la idea de San Agustín (354-430 d.C.) que habló de la preexistencia y de la pos existencia del alma; sin embargo, Santo Tomas de Aquino (1225-1274 d.C.), adoptó una nueva tesis en la cual sostenía, que no era cierto ni la preexistencia, ni la pos existencia del alma, sino que, el alma se generaba durante la gestación del feto que convivía con el cuerpo y después de la muerte se desintegraba para unirse a la esencia de Dios Padre. (Descifrando a Shikry Gama, de su artñiculo “La Ética del Ser y del no Ser”, 1972)

A estos señores, no les interesa si esa futura criatura nacerá viva y hábil -¡Nooo!- Ante todo lo contrario, mientras más problemas tienen, más se acercan a la Iglesia en busca de una solución que ¡nunca llegará!... Lo que si les interesa, es que tanto la madre, el padre y la criatura, pasen a formar parte del inventario de feligreses.

Para lograr su objetivo, amenazaron a (chantajearon) Diputados y Senadores que pretenden re-postularse, con denunciarlos por sus nombres diariamente en todas las Iglesias, como si se tratara del Sermón, la Palabra Diaria o la Evangelización… ¡¡¡ El chantaje, funcionó!!!

Se considera que Dios ha dotado al ser humano de la inteligencia, del entendimiento y de la causalidad en el ejercicio de su “Libertad de Albedrío” para discernir y determinar por sí mismo el uso y ejercicio de los deseos de su alma, del uso de su cuerpo y del inalienable derecho para decidir el número de hijos que desee procrear.

Aprobado el artículo 30, veremos una alarmante progresión geométrica del índice de natalidad, pobreza, desempleo y delincuencia; además, de abortos que se realizarán en el exterior por la clase media alta y una gran cantidad de mujeres con problemas serios de embarazos, sufriendo y muriendo porque ningún médico se atreverá a asistirla para salvarle la vida, porque violaría la ley.

Entonces, nosotros nos preguntamos ¿Qué se persigue con el artículo 30?... ¡Oh!.. Aumentar la natalidad para que producto de la irresponsabilidad de Estado, fomentar el analfabetismo, clientelismo, desempleo, insalubridad y por ende la delincuencia.

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